Un día me preguntaron ¿cómo haces para ser tan feliz? ¿cómo haces para que los problemas no te afecten? Me reí a carcajadas porque realmente dichas preguntas me sorprendieron. El hecho de dar esa imagen me ha hecho muy feliz…

Mi respuesta: no siempre estoy feliz y los problemas casi siempre me afectan. No siempre tengo la mejor sonrisa. No siempre me levanto con ganas de continuar y comerme el mundo. A veces el mundo quiere comerme a mí.

Creo que como todos, también tengo días de bajón, días en que queremos que la tierra nos trague o quizás simplemente queremos pasar desapercibidos. Ese es el precio de vivir la vida, los impuestos que tenemos que pagar por vivirla. Lamentablemente, la Agencia Tributaria de la vida no perdona ni una.

Somos seres sociales y esa sociabilidad puede condicionar nuestra forma de ser, porque hay personas que a veces pueden llegar a complicarnos la vida. Sin embargo, está en nosotros, cómo actuar frente a esas actitudes. Recuerda que el problema es con ellos, no contigo. Solo sonríe y relájate.

También existen personas que nos potencian, sacan lo mejor de nosotros. Tan solo el hecho, de que estén en nuestra vida diaria, dan un giro de 180 grados. Si no las tienes, sé una de ellas. Sé de esas personas que a cada paso que da deja un poco de brillo. Sé luz en medio de la oscuridad. Y si las tienes, fluye con ellas y disfrútalas todo lo posible.

Dale la oportunidad a ese compi, que cuando lo conociste te pareció un gruñón, un ser que cuando repartieron la paciencia no hizo cola. Nunca se sabe cómo la vida puede llegar a sorprenderte.

Dale la oportunidad a ese compi que un día te gritó sin motivo. Recuerda siempre que el problema es con ellos, y no contigo.

Dale la oportunidad a todas aquellas personas que a simple vista no son de tu agrado, por su manera de ser o por su forma de pensar y ver la vida. Por la forma en que te trataron. Recuerda que cada persona que se cruza en nuestro camino está de paso, para enseñarnos lo que debemos mejorar en nosotros.

Dale la oportunidad a tu jefe, que no para de cargarte con tanto trabajo y que no hace más que darte órdenes.

Si le diste miles de oportunidades a tu ex, por qué no dárselos a los demás. 😜

Cada persona es mágica a su manera, solo tenemos que saber cómo aprovechar de cada situación, sea buena o mala, con que ocurra ya habremos ganado. Esa es mi filosofía y lo que la vida inglesa me está enseñando.

No siempre vamos a vivir buenos momentos, pero cuando los vivamos disfrutémoslos al máximo. Sin tapujos, sin pensar en el mañana y lo que pueda pasar.

Para terminar, no veas ni leas las noticias. No hacen más que deprimirnos. Lamentablemente no podemos cambiar el mundo, pero si lo que tenemos en nuestro presente y con quiénes lo compartimos.

Y recuerda sonríe siempre.

Sobre el autor

Una persona despistada, olvidadiza pero feliz.

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