DEAR SOCIETY:

Cuántas veces en la vida nos han roto los sueños. Pueden ser familiares, amigos, pareja…pero el hecho es que les hemos dado ese poder de destrozar nuestros sueños e ilusiones, y los convirtieron en frustraciones.

Y cuando querías volar te cortaron las alas sin anestesia entonces dime ¿cuántas veces lo has permitido? Debería ser un pecado que te rompan tus alas y las disfracen con un «no es para ti» es que no hay nombre para tan terrible delito.

A veces, ¿no has sentido que la vida se ríe en tu cara? Cuando más quieres lograr tus sueños te da una bofetada, te escupe, te muerde, te araña con el fin de que cedas. Duele mucho cuando por lo que tanto has luchado se desmorona en tus ojos, recuerdas esa frase que quedó impregnada en ti y mágicamente aparecen en tus pensamientos, y sostienes un «no es para mi».

Y sí, me ha pasado a mí también, hay momentos en que ni las palabras de aliento te consuelan, en las que tus ganas y tu motivación están por los suelos. Pero «STOP» deja que el resto transite a la velocidad que les de la santa gana. Tú a lo tuyo y solo haz stop cuando lo consideres oportuno, así es la vida. Así debería ser.

A veces por apresurarnos no nos damos cuenta que cada persona es un mundo y cada uno de nosotros tiene su tiempo. Como regla de oro: «nunca deberíamos compararnos con fulanito de tal» porque nosotros somos únicos.

La vida es como una carretera y tu eres quién la conduce puedes encontrar carreteras con muchos baches, puedes encontrar carreteras de lo más «cool» perfectas por llamarlas de alguna de manera. Lo cierto es que mientras conduces elige siempre aquellas canciones que te hacen feliz, aquellas que te recuerden momentos únicos, aquellas que te hagan gritar como una loca, o quizas aquellas que te hagan llorar todo el camino, no importa. Solo vive llorando, riendo pero vive y disfruta de cada etapa emocional que nos brinda la vida.

Pero sobre todo nunca dejes que destrozen tus sueños con pensamientos estúpidos como el ¿qué hemos hecho para merecerlo?. No hemos hecho nada, no te tortures con eso, siempre pienso que no hay peor enemigo que nuestos pensamientos. ¡Malditos cabrones!

Queridos y queridas aprendamos a desaprender que hay carreteras que nos conducen a experiencias inolvidables, divertidas y únicas. Otras que pueden parecer una interminable locura y mala suerte pero es parte de la vida aprender a desaprender lo vivido.

Que sea una obligación levantar nuestra cabeza para que no se nos caiga esa enorme corona llena de sueños, metas, esperanzas e ilusiones. Y peleemos con uñas y dientes por toda la lista que tengamos pendiente. Y que te de igual lo que diga la gente porque «quien mucho critica algo de ti le pica».

GO AHEAD…

Sobre el autor

Una persona despistada, olvidadiza pero feliz.

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