Nuestro día a día se ha convertido en un constante apego a nuestros móviles. No lo voy a negar, soy la primera que me confieso amante de las redes sociales. Ahora bien, he llegado a la conclusión de que, a veces, para nuestra salud mental, desconectar de estos medios sociales adictivos, es la mejor terapia.  Medios engañosos, que parecen acercarnos a nuestros amigos lejanos/familia, mas nos alejan de los que los tenemos cerca.

En este humilde post queremos darte 10 planazos para aprovechar tu tiempo de ocio o aburrimiento al máximo, y así desconectarnos de las redes sociales. Desde hacer una maratón de películas y comer chucherías hasta estudiar un nuevo idioma. Tranquilos…no vamos hablar de películas y mucho menos de estudiar. 😁

Porque además, el plan SPM (sofá, pelis y manta) lo tenéis muy bien entrenado, ¿no?

  1. NÚMERO 1. Sal a “pueblear”. Sí, como lo has leído, pueblear. Conoce los rinconcitos del lugar donde vives, su historia, sus rutas, su arte. Cómo se fundó y quién lo hizo, o qué ocurrió durante su vida pasada. Saca partido a ese inspector Gadget que tienes dentro, cuya misión va ser investigar la historia del lugar donde vives. ¡Adelante! Te sorprenderás de tus dotes y descubrimientos. Enriquece tus conocimientos.

Eso sí, salgas con o sin amigos, móvil off de redes sociales. Solo están permitidos con el objetivo de sacar fotos para la colección de memorias. Y después de unos días quién sabe…¿posturearlas?

  • NÚMERO 2. Pasa tiempo con tu familia. Procura que ese tiempo sea de calidad. Por ejemplo, ver películas juntos, esa novela que le trae loca a tu madre, sacar provecho de esos juegos de mesa que no hacen mas que acumular polvo. Hablar con tu padre…quién sabe si puede nacer una hermosa amistad.

Puedes pintarle las uñas a tu madre, arreglarle su pelo, salir a caminar juntos, etc. Hacer lo que mejor sabéis para pasarla en grande con ellos.

  • NÚMERO 3. ¿Tienes mascotas? Puedes dedicarles tiempo para consentirlos, que sea su día. Desde ducharlos, peinarlos, enseñarles algún truco, jugar con ellos, mirar como duermen,etc. Hacerles una sesión de fotos porque se lo merecen, su vida es tan corta y la nuestra tan larga, brindémosle lo mejor de nosotros. Dormir con ellos ¿porqué no?
  • NÚMERO 4. Compra una planta que te guste y cuídala. Hace poco me regalaron un bambú. Es una preciosura, aunque no sé si crecerá porque su hábitat es más tropical o subtropical. Pero a ver qué sale, me hace mucha ilusión verlo crecer. Os confieso que dicen que conforme pasan los años te gustan las plantas. Ya no sé qué pensar pero tengo una suculenta colección, y el año pasado planté girasoles. 😳
  • NÚMERO 5. Haz eso que siempre has querido hacer, eso que tienes en mente y que por falta de tiempo o falta de ganas no has podido. Sabes de lo que hablo. No te quedes con las ganas, ve a por ello. Una cosa menos que hacer en tu lista de cosas pendientes. Sueña en grande y vive en grande. No por la cantidad de cosas materiales que tengamos si no por la calidad e intensidad del valor que le damos a lo poco que tenemos.
  • NÚMERO 6. Aprender a vivir. ¿Cómo? Suena bastante tonto, ¿verdad? Vivimos en constante competencia con los demás, porque lamentablemente, así nos ha enseñado la educación tradicional, donde tenemos que sacar las mejores notas para ser considerados “los mejores”. Desde el cole hasta la universidad, y esa competencia por si fuera poco parece interminable porque luego viene el trabajo, y el competir por quién tiene «el mejor puesto», «el mejor salario», el que “vive mejor”. NO. Eso no es vivir, eso que nos han enseñado es la llamada “carrera de la rata”, un círculo vicioso que se ha venido sufriendo de generación en generación.

¿Qué es la carrera de la rata?

La carrera de la rata es un concepto metafórico que compara el estilo de vida de la población mundial con el de una rata que corre dentro de una rueda sin poder salir de ella. Es decir, vivimos según lo establecido y lo que nos han enseñado desde que nacemos hasta que morimos: estudiar, conseguir un trabajo en el que te paguen bien, endeudarnos para comprarnos una casa o un coche, tener hijos, gastar todo lo que ganamos, llegar a la jubilación repitiéndose el ciclo año tras año. Fragmentos extraídos e inspirados en el libro de Padre Rico, Padre Pobre. Si aún no lo has leído te lo recomiendo encarecidamente.

 Y es que en la vida no todo es de color de rosa, o algo así dicen esas frases célebres, o la vida son cuatro días. Frases con las que estoy totalmente en contra. La vida es hoy, vive tu presente, eliminemos esa horrible costumbre de compararnos los unos con los otros, que lo más importante sea vivir felices, hacer de las cosas que nos gusten, viajar, soñar…

  • NÚMERO 7. Ordena tu habitación con el método Konmari. Hacer una limpieza general de las cosas que tenemos y que llevamos tiempo sin usar. Donarlas podría ser una buena idea, reciclarlas o, si las tienes en buenas condiciones, quizás puedas venderlas en Wallapop o Vinted, (esta última es exclusivamente para ropa).

¿Sabías que el mercado de segunda mano en Australia y Reino Unido funcionan muy bien?. La mayoría de las personas de estos países prefieren comprar productos de segunda mano o reciclados.

Venga vamos, saca partido a tu interior minimalista. Y si quieres un pequeño empujón, en Netflix hay una serie de Marie Kondo, aunque para mi gusto es muy extremista con ciertas cosas. Te puede mostrar mucho sobre cómo liberarte de ese ser consumista y capitalista que, desde hace años, llevamos dentro.

  • NÚMERO 8. Es hora de limpiar todas las cosas que tienes en el móvil, no lo dejes para otro día. Sí, ahora toca limpieza telefónica. Ya verás que te va a dar casi un síncope cuando veas la cantidad de cosas que tienes en ese telefonillo.
  • NÚMERO 9. Cocina y come más sano. Que si no esas chucherías nos pasan facturas para nuestra salud eh… ¡Cuidado! Saca provecho de todos los tutoriales que YouTube ofrece. Observaréis que hay miles, pero a mí me ha encantado lo fácil que me pone las cosas esta mujer, echadle un vistazo si os interesa.
  • NÚMERO 10. Retoma el hábito de la lectura. No se vale leer desde el móvil porque ahí está la tentación. Cuidado. Puede ser desde tu e-book o el libro tradicional de toda la vida. Adelante, cero excusas.

Con todos estos planazos nos despedimos y esperamos haber podido ayudarte un poco con esa desconexión de los medios sociales. Y recuerden dejar el móvil en el bolso, mochila, bandolera o similar. A no ser que sea para tener alguna imagen de recuerdo. Se puede perdonar…

Nos leemos cerditos viajeros

Sobre el autor

Una persona despistada, olvidadiza pero feliz.

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