MAYCORNIA

Heyy mi nombre es Mayra Elizabeth Guachi Ortiz tengo 98 años aunque parezca sorprendente (risa de fondo). Lo cierto es que la edad es un solo un número donde el único número que marcó mi vida  fue el paso a la adultez, 18. ¡Ayy! que ilusa fui al pensar que cumplir 18 tenía el mundo a mis pies. Pero lo único que tenía a mis pies fueron deudas, recibos, preocupaciones y responsabilidades, ¿os he dicho deudas?, no entiendo sinceramente porque las ansias de crecer…

Por dónde íbamos, sí que me desvío, nací en Ecuador y por lo tanto viví mi mejor infancia en mi país para más tarde pasar mi loca y desbaratada adolescencia en España y finalmente envejecer en Inglaterra (si llego a vivir la vejez porque me encantaría llegar a viejita para poder pintarme el pelo de muchos colores sin tener que decolorarlo). O envejecer en algunos de estos países asiáticos que tanto me encantan, no sé aún. Lo que si se es que hay que vivir y volar cuando se pueda mucho.

Que no decir que no sea otro rollo más, estudié Administración de Empresas en la Universidad de Murcia. y la verdad es que no fui una alumna ejemplar con honores “nai nai”. Elegí esta carrera porque me contaron que era muy fácil no se porque me creí tantas mentiras señor. En fin, muchas veces  solía  quedarme dormida mientras intentaba estudiar  y que las moscas, la pared, el cuarto desordenado, el lapicero no perturben en mi concentración. Sentía que tantos años estudiando, tantas cosas que no sabía si realmente merecía la pena estudiar tanto, no encontraba mi motivación, estudiar y aprobar ¿para qué?

Y si por si no os habéis dado cuenta adoro dormir pero últimamente no se si es por la edad estoy sufriendo de insomnio por Dios (ella descojonandose). Pero buenooooo aprovechó de esos insomnios para contarles trocitos de reflexiones, experiencias y aventuras.

No conforme con mi vida académica porque pensaba que quizás me equivoque de carrera investigando y leyendo me dije a mi misma porque no hacer un curso de Inteligencia Emocional en el Instituto Mensalus, y así lo hice. Lo mejor que puede haber hecho para que mis ideas se asienten y cobren sentido.

Conseguí trabajo como recepcionista en una ETT siempre pensé que trabajar en la oficina era lo más, lo cierto es que me lleve una enorme decepción, termine abandonando dicho trabajo que no hacía más que estresarme y preguntarme cada día si estudié tanto para vivir así toda la vida. No, esa no era la vida que quería y mil respetos por toda esa gente tan valiente que sigue dando la cara en las oficinas porque no es un trabajo fácil. Quizá físicamente no te agotes, pero mentalmente pueda llevarte a una depresión. Y no es broma.

Y bueno mis piggycorns así es como acabe aquí con la intención de hacer que vuestras vidas sea un poco más amenas. Cambiar esos patrones que han creado nuestros antepasados como si fuéramos máquinas que nacen, crecen, estudian, se reproducen y mueren.

El vivir nuestra vida con un guión que cumplir, es una enorme patraña porque vinimos a este mundo a dejar huella, NO a cumplir expectativas.

ARFONFO

Como dijo Woody Allen: “La eternidad se hace larga, sobre todo al final”. Yo intentaré ser un poquito más breve, para que no se os haga pesado, pues tengo conciencia de mi existencia desde los 5 años, pero no os voy a desvelar todos mis secretos así tan fácil queridos Piggycorns. Lo primero las presentaciones, y es que tengo nombre de rey castellano, con una pequeña mezcla mexicano-portuguesa: Alfonso José Sánchez Costa. En cuanto a mi edad…todavía no he caído en depresión por ella, así que cuando lo haga os la revelaré, a modo de terapia.

Pongamos el punto de partida en la Universidad de Murcia, concretamente en la Facultad de Informática, y más concretamente en Ingeniería Informática de Sistemas, por allá del año 2008 (pista para la edad). Conseguí sobrevivir al primer año con dolores de cabeza y días interminables de prácticas y teoría. Abandoné una asignatura y suspendí otra, lo que para muchos de mis compañeros era todo un éxito, no para mí en ese momento. El desbordamiento por la cantidad de trabajo de ese primer año, así como el cambio de carrera de dos de mis mejores amigos, me llevó a replantearme mi futuro, y mis prioridades, así que escogí una carrera algo más sencilla para mí. Siempre agradeceré de corazón ese primer año de carrera, pues fue en el que comencé a interesarme en profundidad por la informática, y descubrí el software libre (que hoy en día ha mejorado mucho en aspecto).

Cambié de miras drásticamente, y me lancé a la Pedagogía, ciencia más pausada y reflexiva (sobre todo si tienes la ayuda de algunas hierbas aromáticas). Noté el cambio, y mucho, sobre todo en los dos primeros años, con la mitad de tiempo de estudio conseguía el doble de resultados. Pero al final, solo son eso, resultados, números, y, a decir verdad, acabé harto de rebañar una y otra vez los mismos conocimientos sobre educación. Con el fin de dar un giro a mi recién estrenada carrera, decidí cursar un Máster en RRHH en la misma universidad. Fue un año intenso, más maduro, y en el que aprendes a valorar los consejos de todas las personas con experiencia laboral en los campos que estás estudiando.

Con mis dos títulos, calentitos como pan recién hecho, debajo del brazo decidí lanzarme al mercado laboral, haciendo un CV que ahora me avergüenza, y con más ilusiones que realidad en mi cabeza, pero sin EXPERIENCIA, skill vital si quieres conseguir un trabajo en la rama que has estudiado, sea la que sea. Gracias a mi familia conseguí trabajo en el campo (ahí sí tenía experiencia), ese sector maltratado que nunca nos falla, para meses más tarde, recibir una llamada de la empresa en la que realicé mis prácticas del máster. Sin dudarlo acepté, “¡por fin un trabajo de lo mío!”, pensé. Comencé a trabajar en esa ETT (en la que más tarde alguien inesperado cambió mi vida por completo), con las mismas funciones que tenía en mi período de prácticas. Con los meses progresaba, aprendía cosas nuevas, y tenía más responsabilidades, hasta que te estancas. Es cierto el dicho de que das la mano y cogen el brazo. Aguante cuatro años, y ahora me doy cuenta de que siempre uso el verbo “aguantar”, en vez de “trabajar”. Sin incentivo, sin desarrollo, sin progreso, me agobiaba pensar que toda mi vida fuese así. Así que renuncié. Mi barco partió hacia otros puertos, en busca de nuevas historias, nuevos objetivos, que os iremos contando en este recorrido por nuestros conocimientos, experiencias, gustos y pensamientos.

Agradezco cada gota que ha llovido sobre mí estos años, que me han moldeado tal como soy ahora. Un tipo sencillo, al que le apasiona hacer que las cosas se vean simples. Bastante preguntón y curioso cuando algo capta su interés, y un poco(demasiado) dejado. Con un creciente amor por la naturaleza y sus paisajes, interesado en ese, cada vez menos huraño, mundo de la tecnología y la informática. Incapaz de dejar el deporte por completo, y al que le encantan los escritos y las personas que pasan desapercibidas, pero esconden secretos que te llenan de sensaciones. Nacimos para vivir.

Qué más decir, que somos dos ilusos soñadores que no paran quietos, o dicho de otra manera, un poco “patas calientes”. Deseosos de compartir nuestras vivencias con quienes estén dispuest@s a escucharlas. ¿Nuestra motivación? Dar un giro al rumbo de nuestras vidas, y, por qué no, a la tuya. Intentaremos que cada vez que nos visites no te vayas sin una nueva curiosidad, sin saciar ese interés que te devora por dentro, o sin dar luz a esas dudas que te atormentaban. Alimenta a tu cerdito interior con los manjares del saber, y agárrate a las crines de la experiencia mientras cabalgas en el unicornio de la aventura.
Te esperamos.

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